Ivanna Donoso

Frágil como una bomba

13.03.2024
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-¿Cuándo se es más feliz, María Luisa? ¿Haciendo lo que uno siente, lo que debe o lo que le conviene?

-Lo que uno siente, naturalmente.

-¿Usted siempre ha hecho lo que uno siente?

-Sí, desgraciadamente.

¿Y se arrepiente de ello?

-No.

María Luisa Bombal, El teatro de los muertos. Diego Zuñiga, Ediciones UDP. 

Mientras trabajaba en un proyecto de fomento a la lectura en la localidad de Bulnes, en la plaza regalaban libros. Luego de hacer un taller de zines y poesía, un niño me regaló una revista antigua. Tenía una portada rosa y en la tapa, dibujada, se me apareció la Bombal. 

María Luisa Bombal fue una adelantada, sobre todo si pensamos que ni siquiera tuvo derecho a voto hasta alcanzar los treinta años. Para mí es la creadora del concepto mujer gomero en su cuento El árbol.

Hay un libro que se llama “Mujeres bacanas”, pero yo siempre he pensado que debería existir un libro que se llame “Pésimas mujeres”. En el número uno de esta recopilación, Bombal se lleva el primer lugar. 

Según cuenta la leyenda, era facha y borracha, pero buena muchacha. Hoy sería juzgada porque dos de sus mejores amigos eran Pablo Neruda y Jorge Luis Borges. La primera i-girl chilena cargó un arma y le disparó tres veces en pleno centro de Santiago a su ex amante, Eulogio Sánchez, dueño de una gran fortuna y también del aeródromo de Tobalaba, que lleva actualmente su nombre. La primera vez que se disparó a sí misma fue cuidada por Marta Brunet y la enviaron a Argentina a recuperarse. 

“María Luisa, vastamente culta y dueña de una inteligencia superior, era poco práctica e incapaz de valerse por sí misma en todo terreno que escapara a los límites de la literatura, y es por eso que no le gustaba salir sola. Riendo comentaba que no sabía sumar y que había olvidado las cuatro operaciones aritméticas. Nunca la vi sacar una cuenta y, desde luego, no tenía idea de cómo extender un cheque”, cuenta Isabel Velasco en 1981 en la revista Huelén.

Luego del transcurso de unos años, tras su paso por Estados Unidos trabajando en los estudios Paramount y habiendo publicado su segundo libro, La Amortajada, regresó a Chile. Producto de una segunda ruptura amorosa, reincidió en la figura de Eulogio y decidió dispararle a las afueras de un hotel en las calles de Bandera y Agustinas. Eulogio fue herido levemente y su familia no presentó cargos. A Bombal se le declaró completamente fuera de juicio y fue absuelta de su condena.

Posteriormente, la escritora María Carolina Geel -en el mismo lugar, el Hotel Crillón-, sí logró matar a su amante. Ella fue condenada y escribió el libro “Cárcel de mujeres”, pero no cumplió su pena completa ya que fue absuelta luego de unos años presa gracias a la intervención de Gabriela Mistral. Fuera de intentar poner etiquetas, anécdotas en la literatura chilena hay muchas, incluyendo la que cuenta que Stella Díaz Varín le ofreció combos a Jodorowsky. 

La vida y obra de mis escritoras favoritas está mucho más allá del bien y del mal. Y está teñida de muchos matices. 


“Y luego que hubo anochecido, se le entreabrieron los ojos. Oh, un poco, muy poco. Era como si quisiera mirar escondida detrás de sus largas pestañas”, escribió Bombal en La Amortajada. Esta mujer ominosa, mágica y etérea -y que murió sin recibir el Premio Nacional de Literatura-, se levanta de su tumba, sin arrepentirse de nada.

Escrito por

Ivanna Donoso es autora, actriz y performer. Ha participado en diversas exposiciones, realizado ponencias de arte y cultura pop y publicado obras de narrativa, poesía y música. Actualmente vive en la Ciudad de México.

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